La movilización iniciada hace semanas en Oaxaca, Chipas, Guerrero,
Michoacán y Ciudad de México por la Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación (CNTE) tuvo un trágico desenlace el pasado
domingo cuando las autoridades actuaron con gran violencia provocando,
al menos, 12 maestros muertos y 25 desaparecidos. La situación de
violencia estatal y paramilitar en México alcanza límites insospechados,
a esta matanza hay que sumar 43 estudiantes desaparecidos en
Ayotzinapa, aún sin resolver.
En los últimos tiempos el movimiento docente contra la reforma educativa, de Peña Nieto, ha adquirido fuerza en muchas partes del México, sobre todo en Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán, pero también en otros estados como Tabasco, Sinaloa y Chihuahua. La reforma educativa fue una de las primeras acciones del gobierno, aprobada en sólo 12 días, y ha enfrentado un rechazo cada vez más fuerte, con jornadas de huelga, manifestaciones, bloqueos de carreteras, plantones y otras acciones, en las que participan no sólo los docentes, sino estudiantes y padres de familia, organizaciones campesinas, movimientos sociales…La respuesta del gobierno ha sido una creciente represión, la criminalización y una completa cerrazón a la negociación. Al mismo tiempo, se ha desplegado una fuerte campaña mediática de desprestigio contra los colectivos docentes y sus demandas.














