
Cuando el pasado 29 de octubre en la Asamblea General del Sindicato acordamos convocar la huelga-paro general de 24 horas para el 14 de noviembre, lo hacíamos con el convencimiento que saldríamos de esta lucha con más fuerza que con la que entrabamos, a pesar de ser conscientes de tener circunstancias nada favorables, tanto sociales como de clave interna.
Todo el impulso que supuso la movilización desarrollada durante el mes de septiembre se perdía tras la abortada propuesta de paro de 24 horas el 31 de octubre, convocada en solitario por parte de la CGT. Ello nos supuso que durante el mes de octubre lo dedicáramos a debates internos, y encontrarnos tras estos, con apenas 15 días para poner en marcha toda la "maquinaria" de movilización del Sindicato, una toma de decisión favorable a la huelga del pasado 14 –N.
Por otra parte, un número no despreciable de trabajadores, incluidos afiliados, percibía que cualquiera que fuera la respuesta de la huelga no se plasmaría en resultados tangibles a corto plazo, y por ello se suscitaba su rechazo a participar en la misma, al ver sólo la pérdida de un día de salario, aun reconociendo que motivos sobraban para secundar ésta.
Con todo eso nos pusimos a trabajar, y el resultado de la huelga en Burgos podemos calificarlo, sin riesgo a equivocarnos, de un éxito de compromiso y de movilización.